Arquivo da tag: Jesus

Ovelha ou rebanho?

Aconteceu comigo há alguns meses. Voltava de uma atividade no interior. Parei na tenda em que sabia que havia um bom queijo. Havia uns quatro ou cinco carros estacionados. Desci, entrei na tenda e, para minha surpresa, não havia nenhum cliente. Saudei o rapaz que aí estava e, como era meu conhecido de longa data, perguntei: “Cadê todo o pessoal desses carros aí na frente?”
Do fundo da tenda saiu o pai, me saudou e disse com toda calma: “Os carros são nossos. A gente traz aí de manhã e deixa estacionado. Se não tem nenhum carro na frente, ninguém para. Se tem muito carro, todo mundo para!” Imagino que aquele senhor de quase sessenta anos, nascido na Região das Missões e com seu negócio instalado há dez anos no Vale do Caí, não tenha conhecimentos de sociologia e psicologia social. Mas ele, com seu saber prático, descreveu um dos fenômenos mais típicos de nossa época: o comportamento de manada.
A sociologia descreve o fenômeno como a atitude de indivíduos em grupo que, em uma situação de dúvida ou tensão, reagem todos da mesma forma, mesmo sem saber para onde suas ações conduzem. É o clássico “João vai com os outros”. Só que não é um só João. São muitos Joões e todos vão para o mesmo lado sem saber o que os encontrará pela frente!
Duas são as bases para este comportamento. A insegurança e a ignorância. Quanto mais fragilizado e menos informado um grupo, mais fácil de ser conduzido. E com isto já aponto para o outro lado da questão. Hoje, o comportamento de manada, é conhecido, estudado e aplicado de forma científica em muitos setores da sociedade.
Não é só o seu Helmuth que deixa os carros na frente da tenda para que todos vejam que a loja é bem frequentada. Nas propagandas, os supermercados estão cheios de gente feliz. Duplas sertanejas inflam seus shows para dizer que são mais populares. Pastores e padres reúnem multidões para mostrar que são eficientes intermediadores da graça de Deus. Políticos pagam robôs para multiplicar “likes”, comentários e compartilhamentos em redes sociais. E todos somos convidados a ser rebanho que caminha alegremente em direção ao matadouro.
Se queremos mudar o país e o mundo, precisamos deixar o comportamento de rebanho e voltar a ser ovelhas. A diferença é simples. Jesus já a assinalou. A ovelha conhece o pastor pela voz. E ele conhece cada ovelha e a chama pelo nome. O ladrão, esse foge de toda conversa e desvia o olhar das ovelhas, porque sua intenção não é cuidar, mas matar e roubar.
Ah! Seu Helmuth, da tenda de produtos coloniais do Vale do Caí, quando chego, sempre me chama pelo nome. É um bom pastor de compradores de queijo colonial. Abraços, seu Helmuth!
_____________________
Baixe aqui o ÁUDIO desta reflexão.


Inscreva-se em nosso canal no YouTube




“A quien tienen miedo es a Jesús, no a Pagola”

José Antonio Pagola habla tres lenguas muertas y seis vivas. / ÁLVARO GARCÍA

El teólogo José Antonio Pagola, llevado por la Conferencia Episcopal ante la Inquisición romana, se alegra cuando le digo que también a Jesucristo lo harían preso si osara volver. “Claro, el peligro no soy yo, sino Jesús. A quien tienen miedo es a Jesús, no a Pagola”. Le cito a Dostoievski y se entusiasma, como si acabase de leer en Los hermanos Karamázov, la historia del Gran Inquisidor. Ahí está la esencia de la inquina del poder imperial del Vaticano contra la Ilustración, la libertad y la ciencia moderna.

Dostoievski sitúa la acción en Sevilla, en los tiempos más pavorosos de la Inquisición. Un día, el cardenal inquisidor, vestido como un emperador romano, hace quemar a 100 herejes “a mayor gloria de Dios”. Los sevillanos asisten en silencio, hasta que reconocen a Jesús entre ellos. Lo rodean, entusiasmados. El viejo inquisidor no resiste la escena. Ordena arrestar a Jesús y que se lo lleven al caserón del Santo Oficio. “¿Por qué has venido a estorbarnos?”, le dice cuando lo visita de noche. Pagola: “Claro. Jesús estorba. La crítica más dura a la Iglesia no llega de fuera. Llega desde las palabras de su fundador. Hoy estaría con los que se están quedando sin nada. Un libro sobre el auténtico Jesús es peligroso, sobre todo si se vende”.

Almorzamos cerca de la sede de Comisiones Obreras en Madrid, donde Pagola ha hablado al congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIII. “Busca un sitio sencillo. Voy a comer poco”, dice, como si diera por sentado que a un vasco de su tamaño, de aspecto tan sano a sus 75 años, lo querría llevar a restaurantes de abundancia.

“El detonante es que ‘Jesús. Aproximación histórica’ se vendía como rosquillas”

Nos hemos quedado colgados de la historia del Gran Inquisidor porque resume lo que ha pasado “con nuestra Iglesia”, reflexiona Pagola, con ese posesivo. “Nuestra Iglesia. Adoramos al crucificado ignorando a los crucificados de hoy”. Jesús predica la libertad. El Inquisidor se lo reprocha. “Los hombres se alegran de verse otra vez conducidos como un rebaño”, le dice. El Preso le da un beso en los labios. El viejo se estremece. Se dirige a la puerta, la abre y dice: “¡Vete y no vuelvas nunca, nunca!”.

Pagola publicó Jesús. Aproximación histórica en 2007 y todo iba bien hasta que el libro empezó a venderse. “Se está vendiendo como rosquillas”, advirtió un obispo a la Inquisición española. “Ese fue el detonante: ‘Que se vendía como rosquillas”.

Nacido en un muy humilde caserío guipuzcoano, el sexto de ocho hermanos, Pagola fue discípulo del cardenal Martini en Roma. También estudió en Jerusalén. Una cabeza privilegiada, que habla tres lenguas muertas y cuatro lenguas vivas, además de las suyas de origen (español y vasco). Fue vicario del obispo de San Sebastián (21 años con José María Setién y uno con Juan María Uriarte). Lleva vendidos 140.000 ejemplares de su Jesús en media docena de lenguas. En España es un libro clandestino, agotada la novena edición. En Navidad sale en Francia y están en marcha traducciones al ruso, japonés y croata.

“¡Estoy almorzando con un hereje!”. “No creo que lleguen a decir tanto, cuando se pronuncie la Inquisición romana, que ya lleva tomándose tiempo”. Se ha escrito que el cardenal Rouco y el obispo de San Sebastián, Munilla, dicen no haber leído su Jesús. “Si es verdad, malo; si mienten, peor”, le consuelo. “Déjelo estar”, replica. La atracción del hereje también está en su resistente paciencia.