Para salvar a los Legionarios de Cristo (por Xavier Pikaza)

Tras la muerte de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y de la revelación de su “vida secreta”, con varias amantes e hijos, la gran pregunta es: ¿Qué pasa con su Congregación, los Legionarios de Cristo? El Papa ha nombrado una serie de visitadores, para conocer la situación, y entre ellos se encuentra D. Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, quien, sin duda alguna, realizará una sabia tarea, llena de humanidad y de espíritu cristiano. Personalmente, no tengo ninguna autoridad en el tema, pero conozco desde hace tiempo a la Legión de Cristo y puedo ofrecer una opinión, por si sirve de conocimiento y, quizá también, de ayuda para salvar a muchos legionarios, en la gran crisis por la que están pasando .

Introducción:

La Legión de Cristo es una congregación religiosa de derecho pontificio, fundada en 1941. Tiene como misión la extensión del Reino de Cristo en la sociedad según las exigencias de la justicia y caridad cristianas, y en estrecha colaboración con los Pastores y los programas pastorales de cada diócesis. Hoy cuenta con más de 800 sacerdotes y 2.500 seminaristas mayores y menores. Tiene casas establecidas en 22 países

1) ¿Quiénes son los Legionarios de Cristo?
La Legión de Cristo es una congregación religiosa católica, de derecho pontificio, fundada por el P. Marcial Maciel, L.C., en la ciudad de México el 3 de enero de 1941 y extendida hoy en veinte países de cuatro continentes.

2) ¿Cuál es la misión específica de los Legionarios de Cristo?
La misión específica de esta congregación religiosa, que se identifica con la misión de la Iglesia, consiste en extender el Reino de Cristo en la sociedad, según las exigencias de la justicia y de la caridad cristianas. Los religiosos legionarios –tanto en su período de formación y estudios como los ya sacerdotes- trabajan en estrecha colaboración con los obispos, los sacerdotes diocesanos, los agentes de pastoral y los programas de cada diócesis.

3) ¿Cuáles son los elementos esenciales de la espiritualidad legionaria?
Es una espiritualidad eminentemente cristocéntrica y enraizada en cinco “amores”: amor a Dios –con especial referencia a la persona de Cristo, el Verbo encarnado- a la Santísima Virgen, a la Iglesia, al Papa y a todos los hombres. Corazón de la espiritualidad es la virtud de la caridad, que es el núcleo del Evangelio: el amor con que Cristo nos amó y nos legó como su nuevo mandamiento: «amaos los unos a los otros como Yo os he amado».

(cf. http://www.legionariesofchrist.org).

Una reflexión y propuesta en trece puntos

1. Conocí a Maciel de pasad, cuando venía, entre los cincuenta y los sesenta, para la fundación de su colegio/noviciado de Salamanca (en la Calle de la Merced, donde yo estudiaba). Vino a hospedarse alguna vez a nuestra casa. Mi impresión es de distancia.

2. He conocido varios colegios de Legionarios en España y México. También he conocido y “estudiado” su ideología, vinculada a un tipo de “capitalismo cristiano”: convertir a la élite (con métodos de élite) para luego ayudar a los pobres. Nunca me he sentido a gusto con esa “ideología”, aunque he respetado siempre a las personas.

3. He tenido varios alumnos de los Legionarios, en los años en que enviaban algunos teólogos (formadores) a la Facultad de Teología de Salamanca. Uno de ellos quiso hacer la tesis doctoral conmigo, pero no nos pusimos de acuerdo (por razones de un lado o/y de otro).

4. La vida privada del P. Maciel me parece triste, por su “doblez”, por la doble dimensión en que vivía. No sé si era “malo”, era enfermo, muy enfermo. Lo malo (y lo admirable) es que un enfermo así haya creado y dirigido una de las empresas eclesiásticas y civiles más importantes del último tercio del siglo XX.

5. La responsabilidad del P. Maciel es amplia… y recae de alguna forma en aquellos que le apoyaron, empezando por la Jerarquía Eclesiástica (que se dejó engañar por su ideal/ideología) y siguiendo por muchos círculos de “capitalismo” cristianos, tanto en México, como en España y en USA (entre otros lugares). Hacer un juicio al P. Maciel es hacer un juicio al tipo de Iglesia (que le dio todas las dignidades posibles, antes de arrojarle por la borda) y al tipo de Sociedad Capitalista Cristiana que le ayudó (porque él ayudaba al capitalismo).

6. Eran muchos los que desde hace más de quince años (por poner una fecha) conocían las “irregularidades” (o enfermedades) del P. Maciel, pero algunos hicieron todo lo posible por encubrirlas, lo cual ha sido al fin contraproducente.

7. En este momento, el “mea culpa” ha de ser extenso… y extenderse no sólo al círculo de colaboradores inmediatos del P. Maciel, sino al tipo de Iglesia y Sociedad Capìtalista cristiana que le ayudó.

8. En ese contexto es fundamental una “relectura teológica” del “carisma” del P. Maciel, vinculado a la evangelización desde la riqueza y el poder, con una fuerte dote de “integrismo sectario”. He conocido personalmente (y he sufrido en el alma) el caso de muchachos vinculados al Círculo Maciel que, al dejar la Institución, han pasado años de martirio porque les habían dicho que “se condenaban seguro” si se marchaban. Sin esa relectura teológica, sin esa vuelta al evangelio/evangelio todo lo demás me parece poco importante. Para que la “visita canónica” a los Legionarios dé fruto tiene que haber una “visita” teológica, que no sé si muchos están dispuestos a hacer. Lo que importa más no es la anécdota de los escándalos de Maciel, con mujeres e hijos… que eso me parece hasta humano (¡si no se ocultara!). Lo que me importa es la ideología de fondo de esta Legión, que me parece poco de acuerdo con el Evangelio (aunque algunos eclesiásticos y civiles no lo hayan querido ver y quizá no lo quieran ver todavía).

9. Respeto lo que hagan los visitadores (incluido R. Blázquez, a quien admiro), pero estoy convencido de que la salida inmediata es la renuncia, voluntaria o forzada de toda la cúpula organizativa, de todos los “mandos”. No tiene sentido criticar a Maciel (diciendo que “no sabíamos”) para que todo siga como estaba. La única forma de desvincularse de Maciel es dimitir: la dimisión forzada o voluntaria de todos los cargos. La Institución de los Legionarios de Crist
o debe quedar en mano de unas “comisiones gestoras”, hasta el capitulo constituyente.

10. ¿Disolución? Algunos de mis amigos son partidarios de una “disolución” de la Congregación de los legionarios, de manera que sus miembros pasen a otros institutos o diócesis… y las obras de la Congregación queden en manos de las diócesis o de cooperativas “ad hoc” (en la línea de la disolución de los templarios o de los jesuitas, en otro tiempo, por poner dos ejemplos muy distintos).

11. Un capítulo constituyente, un capítulo de las esteras…. Entre el 1217 y el 1221, los franciscanos celebraron varios “capítulos de las esteras”. Venían todos los hermanos, sin más riqueza que una estera para tumbarse y dormir… y a campo abierto, sin más riqueza que el seguimiento de Cristo, realizaban sus tareas de organización y reforma. Pues bien, los buenos “legionarios” que hay (y que son muchos) deberían reunirse y decidir lo que quieren y pueden hacer con su congregación, para refundarla, recreando su ideología, cambiando su forma de vida. Para ellos tienen que confían en ellos mismos (puedo confesar que muchos son espléndidos cristianos)… y volver al evangelio, a las esteras de Francisco, a los métodos de Jesús de Galilea, comiendo a campo abierto con todos los que venían, entre pobres y enfermos, para abrir así un camino a todos, no desde la riqueza, sino desde la humanidad.

12. Estoy convencido del valor, del inmenso valor cristianos, de miles de “legionarios” a los que hay que dar una oportunidad, para que rehagan su Congregación… Se dice que “no hay mal que por bien no venga”… o que “Dios escribe recto con líneas torcidas”. Maciel ha sido una línea torcida, pero se puede y se debe escribir recto partiendo de ella… No se puede abandonar a los miles de buenos legionarios a la incertidumbre…. Su ideología de fondo no me parece buena… y tienen que cambiarla, reelaborar su carisma, recrearlo… Estoy convencido de que la “cúpula legionaria” no puede hacerlo, debe dimitir ya…. Pero una mayoría de legionarios pueden y quieren hacerlo. Algunos me lo han dicho. Tienen espíritu de sacrificio, son grandes cristianos…. ¡Que ellos vean lo que quieren hacer con su Congregación!

Y 13. Pero, para eso, es necesario que, dimitida la “cúpula actual”, la Iglesia (hermana mayor) les ofrezca un espacio y tiempo en el que puedan celebrar su “capítulo de las esteras”… Que no lleven nada preconcebido (ni el nombre de la Congregación, pienso que deberían cambiar eso de Legionarios…); que vayan sólo con su “estera”, con su buena voluntad abierta a Dios. Quizá un día bendigamos a Don Maciel, que llevó doble vida pero que, con renglones torcidos, hizo posible una nueva Congregación Religiosa abierta a la misión universal, en este comienzo ya avanzado del siglo XX.

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