Nesta próxima terça-feira, 26 de fevereiro, o Curso de Teologia estará realizando sua Aula Inaugual com o tema “50 anos de Teologia da Libertação – reflexões a partir do Congresso Continental de Teologia”.Juntamente com a Profa. Ana Formoso, estarei ajudando a dinamizar o encontro. Para guiar a reflexão, preparei algumas apresentações que compartilho com vocês.
Para acessá-las, basta clicar no ling 50 anos da Teologia da Libertação
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Um discurso de despedida a ser lido com atenção
O texto abaixo está em espanhol e foi extraído do Boletim de Notícias (VISES) do Vaticano de 15 de fevereiro passado. É um pronunciamento de Bento XVI ao clero de Roma sobre o Concílio Vaticano II. Há afirmações teológicas interessantíssimas, sobretudo no campo da eclesiologia, e que nos ajudam a entender o contexto da renúncia.
BENEDICTO XVI: LA ALEGRÍA DEL CONCILIO
Ciudad del Vaticano, 15 febrero 2013 (VIS).-Ofrecemos a continuación amplios extractos de la charla que el Santo Padre dio ayer, en un clima cordial y amistoso, al clero de Roma en el Aula Pablo VI.
“Fuimos al Concilio no sólo con alegría, sino con entusiasmo. Había una expectativa increíble. Teníamos la esperanza de que todo se renovase, de que llegase un nuevo Pentecostés… de encontrar de nuevo la unión entre la Iglesia y las mejores fuerzas en el mundo, para abrir el futuro de la humanidad, para abrir el progreso real. Empezamos a conocernos unos a otros y esta fue ya una experiencia de la universalidad de la Iglesia y de su realidad concreta que no se limita a recibir los imperativos desde lo alto, sino que crece y avanza en conjunto, naturalmente bajo la dirección del Sucesor de Pedro. Las cuestiones planteadas a los padres conciliares eran “la reforma de la liturgia… la eclesiología… la Palabra de Dios, la Revelación y, por último, el ecumenismo”.
“En retrospectiva, creo que fue muy bueno comenzar por la liturgia, así se mostraba la primacía de Dios, la primacía de la adoración….El Concilio ha hablado de Dios y éste ha sido su primer acto: hablar de Dios y abrir a toda la gente, a todo el pueblo santo a la adoración de Dios, en la celebración común de la liturgia del Cuerpo y la Sangre de Cristo (…) Luego estaban los principios: la inteligibilidad, para no estar encerrados en un idioma que no se conoce y no se habla; y la participación activa. Por desgracia, estos principios a veces se malinterpretaron. La inteligibilidad no quiere decir trivialidad, ya que los grandes textos de la liturgia – aún cuando estén, gracias a Dios, en la lengua materna – no son fácilmente inteligibles; necesitan una formación permanente del cristiano para que crezca y entre más profundamente en el misterio, y así pueda entender”.
“Segundo tema: la Iglesia … Se quería decir y comprender que la Iglesia no es una organización, algo estructural, legal, institucional – que también es – sino que es un organismo, una realidad viva, que entra en mi alma, y que yo mismo, con mi propia alma de creyente , soy un elemento constructivo de la Iglesia como tal… La Iglesia no es una estructura; nosotros mismos, los cristianos, juntos, todos somos el Cuerpo vivo de la Iglesia. Y, por supuesto, esto es cierto en el sentido de que nosotros, el verdadero “nosotros” de los creyentes, junto con el “yo” de Cristo, es la Iglesia, cada uno de nosotros, no “un nosotros”, un grupo que se declara Iglesia”.
“La primera idea era completar la eclesiología en forma teológica, pero continuando de una manera estructural, es decir, al lado de la sucesión de Pedro, de su función única, definir mejor también la función de los obispos, del cuerpo episcopal. Y para hacer esto, se encontró la palabra “colegialidad”, muy discutida con debates intensos, yo diría, algo exagerados. Pero era la palabra… para expresar que los obispos, juntos, son la continuación de los Doce, del Cuerpo de los Apóstoles. Dijimos: sólo un obispo, el de Roma, es el sucesor de un determinado apóstol, Pedro ….Así, el Cuerpo de los Obispos, el Colegio, es la continuación del Cuerpo de los Doce, y con ello tiene su necesidad, su función, sus derechos y deberes”.
“Otra cuestión en ámbito eclesiológico fue definir el concepto de “pueblo de Dios” que “implica la continuidad de los Testamentos, la continuidad de la historia de Dios con el mundo, con los hombres, e implica también el ‘elemento cristológico’. Sólo a través de la cristología nos convertimos en Pueblo de Dios y así se unen los dos conceptos. Y el Concilio ha decidido crear una construcción trinitaria de la eclesiología: Pueblo de Dios Padre, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo… El nexo entre el Pueblo de Dios y el Cuerpo de Cristo, es efectivamente la comunión con Cristo en la unión eucarística. Así nos convertimos en Cuerpo de Cristo; es decir, la relación entre el Pueblo de Dios y el Cuerpo de Cristo crea una nueva realidad: la comunión”.
“En la cuestión sobre la Revelación el fulcro era la relación entre la Escritura y la Tradición … Lo importante ciertamente es que las Escrituras son la Palabra de Dios y la Iglesia está bajo las Escrituras, obedece a la Palabra de Dios, y no está por encima de la Escritura. Sin embargo, la Escritura es Escritura sólo porque hay una Iglesia viva, su sujeto vivo; sin el sujeto vivo de la Iglesia, la Escritura es sólo un libro abierto a diferentes interpretaciones y no da una claridad definitiva”. En este sentido “fue decisiva la intervención del Papa Pablo VI… que propuso la fórmula “nos omnis certitudo de veritatibus fidei potest sumi ex Sacra Scriptura”, es decir la certeza de la Iglesia sobre la fe no nace sólo de un libro aislado, sino que necesita del sujeto Iglesia iluminado, que aporta el Espíritu Santo. Solo así la Escritura habla y tiene toda su autoridad”
“Y, por último, el ecumenismo. No quisiera entrar ahora en estos problemas, pero era obvio que – sobre todo después de las “pasiones” de los cristianos en la época del nazismo- que los cristianos podían encontrar la unidad, o por lo menos buscarla; pero también estaba claro que sólo Dios puede dar la ‘unidad. Y todavía proseguimos este camino”.
“La segunda parte del Concilio fue mucho más amplia. Apareció, con gran urgencia, el tema: mundo de hoy, era moderna, e Iglesia, y con el los temas de la responsabilidad de la construcción de este mundo, de la sociedad, la responsabilidad por el futuro del planeta mundo y la esperanza escatológica; la responsabilidad ética del cristiano…y también la libertad religiosa, el progreso, y la relación con otras religiones. En ese momento, entraron en discusión realmente todas las partes del Concilio, no sólo los Estados Unidos a quienes importaba mucho la libertad religiosa… también entró con gran fuerza América Latina, sabiendo de la miseria del pueblo en un continente católico, y la responsabilidad de la fe por la situación de estos hombres. Y así, África, Asia, percibieron igualmente la necesidad de un diálogo interreligioso… El gran documento “Gaudium et Spes”, analizó muy bien el problema entre escatología cristiana y progreso mundano, incluyendo la responsabilidad de la sociedad del mañana y las responsabilidades del cristiano ante la eternidad, y así también renovó la ética cristiana desde los cimientos… El fundamento de un diálogo, en la diferencia, en la diversidad, en la fe en la unicidad de Cristo, que es uno, y no es posible para un creyente pensar que las religiones son variaciones sobre un mismo tema. No, hay una realidad del Dios vivo, que ha hablado, y es un Dios, un Dios encarnado, por lo tanto, una Palabra de Dios, que es realmente la Palabra de Dios. Pero también hay una experiencia religiosa, con una determinada luz humana sobre la creación y, por tanto es necesario y posible entrar en diálogo, y así abrirse a los demás y abrir todos a la paz de Dios, de todos sus hijos, y de toda su familia”
“Me gustaría añadir todavía un tercer punto…. el Concilio de los medios de comunicación. Era casi un Concilio de por sí, y el mundo vio el Concilio a través de ellos. El “Concilio de los periodistas”, no se llevó a cabo, por supuesto, dentro de la fe, sino dentro de las categorías de los medios, es decir fuera de la fe, con una hermenéutica diferente… Una hermenéutica política. Para los medios de comunicación, el Concilio era una lucha política, una lucha por el poder entre las diferentes corrientes de la Iglesia….. Había un problema triple: el poder del Papa trasladado al poder de los obispos y al poder de todos: la soberanía popular. Y lo mismo pasaba con la liturgia: no interesaba la liturgia como un acto de fe, sino como algo donde las cosas se hacen comprensibles, un tipo de actividad de la comunidad…. Esas traducciones, esa trivialización de la idea del Concilio fueron virulentas en la práxis de la aplicación de la reforma litúrgica; nacían de una visión del Concilio fuera de su propia clave, la de la fe”.
“Sabemos que este Concilio de los medios de comunicación era accesible a todos. Por lo tanto, fue el dominante, el más eficiente, y creó muchas calamidades, problemas y miserias… Y el verdadero Concilio encontró dificultad para concretarse y realizarse; el Concilio virtual era más fuerte que el Concilio real. Pero la fuerza del Concilio estaba presente y, poco a poco, se realiza cada vez más y se convierte en la verdadera fuerza, que es, después, la verdadera reforma, la renovación verdadera de la Iglesia. Me parece que después de cincuenta años, vemos cómo este Concilio virtual se rompe, se pierde y aparece el Concilio auténtico, con toda su fuerza espiritual”.
Antônio Cecchim: A novidade introduzida por Dom Helder Câmara
Ouvimos falar o nome de Hélder Câmara pela primeira vez, quando tínhamos em torno de 20 anos de idade, depois acompanhamo-lo pelas notícias, principalmente pela imprensa católica. Naquele tempo, uns 60 anos atrás,ele era Padre Hélder, um sacerdote da arquidiocese do Rio de Janeiro que se dedicava a jovens operários da Juventude Operária Católica (JOC). Pouco tempo depois, ficou nomeado bispo auxiliar do cardeal Dom Jaime de Barros Câmara. Foi então escolhido para ser o coordenador geral de todos os ramos da Ação Católica do Brasil: homens, mulheres e jovens.
Tão logo fora nomeado bispo, Dom Hélder Câmara inaugurou na Igreja do Brasil um discurso inteiramente novo no início da década de 1950. Face à imensa maioria da população do país ser pobre e subdesenvolvida, começou a apelar para a opção pelos pobres como sendo a opção fundamental do Homem Jesus de Nazaré e nessa trilha dos pobres deveria se engajar a Igreja. “Deus tem um lado” dizia Dom Hélder, nos primeiros tempos de bispo. A Missão dos cristãos no Brasil é de “Libertar os oprimidos!”
Para coisas novas, palavras novas. Na falta de vocábulos novos para um discurso novo, repleto de ideias-forças novas, como sói acontecer com inventores de novas descobertas que até ontem eram inimagináveis. “Não se coloca remendo velho em pano novo” já dizia nosso Mestre”. Na falta de uma Teologia da Libertação, ainda por inventar, Dom Hélder citava frases antigas de algum alfarrábio, que haviam passado desapercebidas ao tempo em que foram ditas, entremeando tudo com muito Evangelho, retratando sempre a vida e a obra de Jesus o Homem- Deus dos Pobres. Assim, um pensamento do filósofo e teólogo maior da Igreja de todos os tempos, santo Tomás de Aquino, autor da Suma Teológica, em plena idade média que pode ser traduzido mais ou menos assim:
Quando uma pessoa ou um grupo de pessoas se encontram em situação de carência extrema, sem possibilidade de satisfazer as necessidades básicas e fundamentais como alimentação, saúde, moradia, etc. então o mundo inteiro passa a ser comum. Aquele que não tem o que comer, para sobreviver, tem direito a ir a qualquer lugar: supermercado, geladeira dentro de residência, armazém, restaurante, pegar comida aonde estiver e comer, porque tem o supremo direito de continuar vivendo segundo a lei do Criador. Se não tiver aonde repousar e descansar tem o supremo direito de ocupar qualquer abrigo que existir em seu entorno: abrigo, casa de moradia, hotel, etc. etc.
Na verdade, foi Dom Hélder que nos iniciou, no Brasil, à opção pelos pobres. Com seus discursos tonitruantes, apesar de sua figura pequena e franzina, tirou muitas pessoas de pouca fé, do sono letárgico em que jaziam dentro de um cristianismo de pura rotina.
Logo que Dom Helder recebeu a incumbência do Papa João XXIII de criar a Conferência Nacional dos Bispos do Brasil, na função de secretário executivo da entidade que exercia, sugeriu aos bispos do país a troca da Ação Católica de linha italiana, criada pelo papa Pio XI, pela Ação Católica Especializada, de linha francesa. O que mais interessava a Dom Hélder nessa troca da Itália pela França era o método VER-JULGAR-AGIR que fora criado por Monsenhor Cardijn, sacerdote belga com seus jovens operários, no movimento que fundaram: a chamada JOC ou Juventude Operária Católica. Esse método Ver, Julgar e Agir também foi adotado mais tarde, para o ato de fazer Teologia da Libertação.
O Papa Pio XI, fundador da ação católica , por isso mesmo de linha italiana, tinha tido um encontro pessoal com Monsenhor Cardijn da JOC. Terminada a reunião, em entrevista coletiva Pio XI disse aos jornalistas referindo-se ao Monsenhor: “Pela primeira vez alguém me falou que temos de evangelizar as massas humanas.” A ação católica italiana visava mais o afervoramento na fé dos cristãos, focada numa prática religiosa mais intensa da vida sacramental, ao passo que a de linha francesa visava um Movimento Popular Católico para servir de fermento nas massas.
Na mesma arquidiocese de Recife, para a qual Dom Hélder foi removido, momentos antes de terminar o Concílio Vaticano II, outra grande figura surgiu com um método de educação original. Tinha como finalidade precípua, ensinar a ler e a escrever aos numerosíssimos analfabetos do Brasil. Paulo Freire nasceu com alma de educador. Tornou-se o maior pedagogo de todos os tempos na América Latina como criador do método psico-social, que também é conhecido como Pedagogia do Oprimido ou Educação como Prática da Liberdade.
Quem primeiro aproveitou desse excelente método libertador, foi a Igreja Católica na pessoa do mesmo Dom Hélder Câmara, que foi também o primeiro secretário executivo da entidade que ele próprio acabara de fundar, atendendo a um apelo pessoal que o Papa João XXIII lhe fizera: a Conferência Nacional dos Bispos (CNBB).
Os militantes da Igreja, dos Movimentos da Ação Católica Especializada, de modo especial o mundo jovem da Igreja da JAC, JEC, JIC, JOC, JUC subiam os morros das periferias das cidades e ao mesmo tempo se enfiavam pelos grotões interioranos do Brasil onde houvesse Vilas ou povoados de gente pobre e analfabeta, em busca das Palavras Geradoras que serviriam de ponto de partida para reuniões com 20 a 30 pessoas analfabetas, homens e mulheres.
Em 20 dias de reuniões eram alfabetizados. A esses grupos de alfabetizandos, Paulo Freire deu o nome de Círculos de Cultura. O nome já diz: não existe no mundo gente totalmente inculta. Toda e qualquer pessoa, pelo simples fato de ter experiência de vida, é naturalmente uma pessoa culta. Já é possuidora de uma cultura. Conhece e faz muitas coisas. Se sabe plantar um pé de mandioca, é um agricultor. O próprio vocábulo composto agri + cultor, traduzido etimológicamente significa ter cultura agrícola.
Lembro quando Paulo Freire, que de início havia se dedicado de corpo e alma à alfabetização dos pobres do Brasil, ao trocar idéias com Dom Hélder, ficou convencido a ampliar o aprendizado do alfabeto ao lado de um leque de conhecimentos básicos, referentes às necessidades fundamentais da vida, como alimentação sadia, higiene e saúde, direitos humanos etc. Para além das Palavras Geradoras, ponto de partida para a alfabetização, partiu-se para a pesquisa dos Temas Geradores que fossem apropriados também como ponto de partida dos diversos tipos de conhecimentos de um Bem Viver.
Os Centros de Cultura passaram a administrar uma Educação de Base. Pelo fato de serem Centros de Educação organizados pela Igreja, se tornaram as primeiras Comunidades Eclesiais de Base, cuja finalidade é servirem de base para uma nova sociedade e base de uma nova Igreja. Pouco tempo antes dos militares darem o golpe ditatorial de 1964, a CNBB havia lançado, no Brasil, a primeira cartilha denominada Educação de Base.
À Caminhada desencadeada por Hélder Câmara e Paulo Freire foi se constituindo num autêntico Processo Histórico de Libertação e de Salvação. Libertação tanto das estruturas opressoras de nossos povos, quanto de Evangelização e Salvação de todos em Cristo.
Coube ao Brasil a criação e o lançamento para todo o continente e também para o mundo da Catequese Libertadora. O cuidado com o aprimoramento em passos sucessivos do Conteúdo desse modelo novo de Catequese, coube à figura ímpar do Bispo Pastor Dom Hélder em seu profetismo permanente, e o método dessa Catequese libertária foi obra e graça de Paulo Freire com sua Pedagogia do Oprimido ou Educação para a Prática da Liberdade.
Em nome de todo o Brasil e muito bem coadjuvados por todos os membros da Equipe Nacional de Catequese da CNBB, bem assessorados pelos bispos Dom José da Costa Campos, da cidade de Valença (Rio de Janeiro) titular da Pastoral de mesmo nome junto á CNBB, e de Dom Fragoso da cidade de Crateús (Ceará), num total de quase 10 pessoas, fomos como representação brasileira, lançar os resultados de nossos avanços em relação a uma autêntica Catequese Libertadora para nossa América, participar de uma assembleia internacional que reunia os grandes especialistas em Catequese do mundo inteiro, na denominada 5ª Semana Internacional de Catequese, na cidade de Medellin (Colômbia). Realizou-se esse conclave de catequistas, um mês antes da grande Assembleia episcopal latino-americana, acontecida nessa mesma cidade colombiana e no mesmo prédio. no mesmo local.
Na 5ª Semana Internacional, perante os maiores especialistas em Catequese do mundo inteiro, a Catequese Libertadora pediu passagem. Coube a nós ler o texto fundamental, resultado de nossos avanços no Brasil.
Não foi fácil. Os debates foram acalorados diante da revolucionária novidade da Libertação que anunciava uma Nova Evangelização e totalmente diferente do que no mundo inteiro circulava sob o rótulo de Renovação Catequética. Para a conjuntura social, política e econômica da América Latina, uma Catequese verdadeiramente Nova tanto no conteúdo quanto na forma ou método, que considerávamos coerente com a situação de pobreza e miséria de nossa América.
Como catequistas do Brasil com missão cumprida perante os especialistas do mundo ali reunidos, com maioria de Catequistas europeus um tanto contrariados e insatisfeitos, por termos privilegiado a situação do nosso continente, retornamos ao Brasil que fervilhava por causa dos golpistas militares em caça às bruxas.
Não houve nem tempo de continuar no exercício de experiências-piloto com a Catequese Libertadora recém lançada e cujas linhas mestras foram adotadas pelos documentos oficiais da Igreja hierárquica depois reunida também em Medellin, no mesmo ano de 1968.
Algumas Fichas Catequéticas lançadas em Porto Alegre, ainda numa espécie de transição entre o modelo catequético europeu que herdáramos desde a colonização européia e o nosso atual de libertação para a América, foram caracterizadas pela ditadura de plantão no Brasil, como altamente subversivas e imediatamente recolhidas pelos esbirros militares em todas as escolas de catequistas em fase de experiência. Houve até prisão de catequista por causa da subversividade das tais Fichas, utilizadas como material de atividades dos Catequizandos.
Resultado: Agora, na Semana que passou, diante de um pequeno público de umas 10 pessoas, facilmente compreensível em seu pequeno número de participantes, tendo presente que o Congresso era de teologia e não de Catequese, constatamos uma vez mais, que a Catequese Libertadora ainda não entrou no Brasil e talvez também não tenha entrado ainda em todo o continente latino-americano em cujo solo nasceu e para cujo solo se destina. A Catequese como leitura dos Sinais dos Tempos ainda não é uma ridente realidade como já acontece com a Teologia de Libertação que acaba de dar a demonstração mais cabal neste Congresso Internacional que acaba de se realizar na cidade de São Leopoldo, na UNISINOS.
Já tivéramos um susto, alguns anos atrás, quando da realização do Encontro Nacional de Comunidades Eclesiais de Base do Brasil, na cidade de Ipatinga (Minas Gerais). Uma das oficinas do programa era sobre a situação da Catequese nas Comunidades Eclesiais de Base. Foi assessorada, a oficina, pela Equipe Nacional de Catequese da CNBB. Reuniu mais de 300 pessoas. Achamos completamente estranha a constatação de que a maioria das pessoas das CEBs do Brasil inteiro, anualmente tem uma dificuldade extrema em arranjar Catequista para suas Comunidades.
Afinal de contas, que dificuldade é essa em relação à Catequese Libertadora? Medo da ditadura já não mais pode ser a causa, porque temos no país uma democracia bem consolidada. O que poderia mesmo ser então?
De qualquer maneira, deixamos aqui consignado nosso testemunho global sobre a Catequese da Libertação como uma catequese por excelência dos Sinais dos Tempos. Como uma ferramenta apta a ler o Processo Histórico de Salvação de Deus, na transparência do Processo Histórico da Libertação total dos povos de nossa América, ambos tendo o Emanuel, (o Deus conosco) puxando a frente.
Resumindo: O processo histórico da CAMINHADA desencadeada pelos Profetas Dom Hélder Câmara e Paulo Freire, em seus passos sucessivos é a demonstração cabal do que significa, em sua globalidade de Processo a própria Catequese da Libertação em sua dupla dimensão: Divina e Humana.
